26 jul. 2012

Mi amor a ciegas

Puedes llegar a ser confuso, un chio indeciso. Un tanto inseguro, eso lo tienes muy oculto. Pero yo como princesa te conozco, más de lo que te gustaría. Duermes con la ventana a medio abrir, sin importar el frío. Jamás endulzas tu café, el de todas las mañanas. Doble nudo al atarte los cordones y no usas reloj. Odias el tiempo y lo que eso conlleva. Te molesta la espera, amas los rayos de sol del atardecer. Añoras las alas que solo en tus sueños consigues. Te molesta que te digan qué hacer, te da igual la opinión de los demás. Y de tanto qué creo saber de ti, aún así no te conozco, no eres el libro abierto que dices ser. Apenas si descubrí esto, te molestaría que lo supiera. Detestas quedar al descubierto.
Sólo te pido que seas mi príncipe, aunque no quieras que yo lo sepa, ocupa ese lugar. Prometo que si lo haces, viviré con los ojos vendados.

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